
Es el sueño de toda fémina tener alguna joya u otra pieza de esta elegante marca, o incluso de todo aquel que valore la sofisticación de cualquiera de sus impecables modelos trabajados con las piedras preciosas más bellas. Se trata de una de las firmas de joyería más lujosas y prestigiosas del mundo. Nacida a fines del siglo XIX, se hizo mundialmente famosa con la película “Breakfast at Tiffany’s”, de 1961 (basada en la novela homónima del escritor estadounidense Truman Capote, 1958), protagonizada por Audrey Hepburn y George Peppard; y hoy sigue estando en la elección de ricos y famosos que quieren llevar algunas de sus exclusivas creaciones. Su fundador fue el estadounidense Charles Lewis Tiffany (nacido en 1812), quien en 1837 se fue a Nueva York, ciudad en la cual dio nacimiento a lo que se transformó en unas de las joyerías más sofisticadas a nivel internacional. En la ciudad neoyorquina, junto a su amigo John Young, abrió una pequeña tienda en la calle de Broadway, en la cual vendía artículos de todo tipo (joyería, papelería y artículos de lujo, etc.). Para 1853, Charles Lewis Tiffany pasó a tener el total control de este negocio, al cual pasó a llamar Tiffany & Co. Como cambio de imagen mandó a hacer a H. F. Metzler -diseñador de frentes de barcos- un Atlas de madera cubierto de bronce cargando un enorme reloj, el cual fue colocado en la fachada de la tienda, y que pronto se convirtió en el icono de la firma.
Durante la Guerra de Secesión (1861 y 1865), la empresa fabricó espadas con piedras incrustadas y medallas (lo que generó grandes ganancias), y cuando ésta terminó, Tiffany se especializó en el comercio de objetos de oro, plata y piedras preciosas, comenzado a tener una exclusiva clientela, que contaba con los millonarios más famosos del país. En la Exposición Universal de París en 1867 la casa recibió un premio de excelencia (fue el primero obtenido por una compañía estadounidense); después, en 1973 fue exhibida la primera pieza Tiffany en el Museo de Arte de Boston. Asimismo, en 1885 la casa fue designada por el gobierno de los Estados Unidos para rediseñar el escudo del país, un águila de alas extendidas que está sellada en los billetes de un dólar. Una de las principales características de la empresa era el no negociar, uno de los conceptos que la distinguió entre las demás joyerías de la época; incluso hoy, época en las que muchas tiendas de joyas negocian sus precios, Tiffany mantiene intacto el precio fijado, incluso con sus más exclusivos clientes, es que la calidad debe ser pagada el precio que vale.
Charles Lewis Tiffany se destacó por ser un amante de la calidad y la perfección en la orfebrería; tal es así, que en 1878 compró un gigantesco diamante amarillo de 287.42 quilates, y para estudiar la pieza contrató a un gemólogo (hasta el momento ningún joyero había contratado a un científico experto en piedras preciosas). Incluso, en 1887, Tiffany compró una importante colección de diamantes de la corona francesa, y desde entonces pasó a ser conocido como el Rey de los Diamantes. Después de la muerte del creador de esta relevante casa, su hijo, Louis Comfort Tiffany -diseñador de decoración y de joyas de estilo Art Nouveau- quedó, en 1902, a cargo de la empresa, la cual era un negocio de 35 millones de dólares y de renombre mundial. En un principio no le dio importancia a la herencia, y se dedicó a la pintura de paisajes exóticos, a la decoración y al diseño de interiores (se encargó de la casa de Mark Twain, y también de la Casa Blanca para el presidente Buchanan). Pero en cuanto tomó la posta de Tiffany, su principal acción fue crear el departamento Tiffany Art Jewelry para el diseño de piezas únicas. Él mismo diseñó flores y aves, aunque entre sus obras más conocidas sobresalieron las famosas lámparas Tiffany (éstas se convirtieron en el signo distintivo del art nouveau); Louis Comfort murió en 1934. En 1940, Tiffany & Co. abrió la tienda de tres pisos en la Quinta Avenida, que se mantiene en la actualidad, la cual fue diseñada por la firma Cross & Cross. Esta tienda se hizo mundialmente conocida con la película que se mencionó, que fue dirigida por Blake Edwards. En 1955 Walter Hoving compró la casa.


Para mediados de los años setenta, la empresa comenzó con su expansión a otros países, abriendo, por ejemplo, una sucursal de Japón; posteriormente se instaló en Los Ángeles y Londres. La tienda hoy cuenta con 59 negocios en los Estados Unidos y 95 en el mundo. En coincidencia con la celebración de su 150 aniversario (en 1987) Tiffany comenzó a cotizarse en la bolsa de New York. Además, con motivo de esta celebración se organizaron exposiciones retrospectivas en el Metropolitan Museum y en el American Museum of Natural History de Nueva York, en El Fine Arts Museum de Boston y en el Field Museum de Chicago, y uno de sus distintivos diseñadores, Jean Schlumberger, tuvo su tributo, después de muerto, en el Museo del Louvre de París, una exposición que se denominó “Un diamante en la ciudad”.
Han sido pocos los diseñadores de Tiffany’s, en principio destacó Schlumberger, quien diseñó el anillo de compromiso de Jackie Kennedy, y por encargo de Richard Burton, creó El Delfín para Elizabeth Taylor. Los otros creativos que pasaron por Tiffany & Co., fueron Elsa Peretti y Paloma Picasso, y en la actualidad se encuentra Frank Gehry. Vale destacar que esta firma ha creado joyas para destacadas celebridades del mundo, como la reina Victoria, el sah de Persia y el zar de Rusia, también diseñó una copa conmemorativa del inicio de la presidencia la presidencia de Abraham Lincoln, entre otros trabajos.
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1 Comentario en “Tiffany´s &Co.: elegancia y lujo en piezas de joyería”
[...] el apodo de “la Ciudad del Oro”, ya que la ciudad está repleta de tiendas en donde encontrar joyas de este fino metal y amplias variedades en piedras [...]