
Stand de Munich en The Brandery
A veces una firma de ropa cambia de orientación. Decide realizar una gran inversión en todos sus departamentos, tanto los que afectan al diseño, como a la fabricación y la promoción de sus productos. E inevitablemente, las hay que aciertan y las hay que naufragan en un mar repleto de dudas.
Hay muchos ejemplos. Sin ir más lejos, la fabricante de cerveza Moritz. Dejó de producir en 1978, y 20 años después, retomó su actividad apelando a una cierta idea de nostalgia. Reabrió la que fuera su primera sede y confeccionó una campaña de marketing austera, pero inteligente. Sin hacer ruido, sin aires de grandeza. El único objetivo era instalarse de nuevo en el área metropolitana de Barcelona y relanzar la imagen de su archiconocida ‘M’.
Tiene mucho mérito, es indudable. Pero vamos a ir más allá, y de paso, nos centramos en el mundo de la moda. Si hay una empresa que ha arriesgado el todo por el todo y ha dado un giro casi de 180º es Munich. Recuerdo perfectamente a mis compañeros de la escuela, los futboleros, los que portaban esa especie de neceser que servía para cargar con las zapatillas.
Cuando la abrían, habitualmente se apreciaban unas bambas llamativas con una ‘X’. Era la marca estrella, prácticamente la única que abastecía a todos los jugadores aficionados que practicaban fútbol, fútbol sala o balonmano. Y todos, tanto los deportistas como los sedentarios, lo hemos asumido como algo normal. Exactamente con la misma normalidad con la que uno pide un Kleenex sabiendo que lo que realmente quiere es un pañuelo de papel.
Es realmente muy complicado disociar una marca de su target, porque es como arrancarle su esencia, su modo de ser. Y aún así, Munich lo ha conseguido. Son el tótem de la moda streetwear. Y justamente, están pensadas para algo que no tiene nada que ver con pegarle patadas a un balón. Buenos materiales, buenas costuras, colores llamativos, tonos plateados o dorados, diseños atrevidos, y un largo etcétera de características que han hecho de la marca un must have. Vamos, algo que debe tenerse, algo imprescindible.
En fin, que si quieren ser considerados un poco más fashion, no lo duden. Aprovechen ahora que la firma ha apostado por ampliar con nuevos modelos sus tres líneas más populares: Acropol, Joc y Roc. Especialmente llamativa es ésta última, porque ya es rizar el rizo. Se inspira en el estilo de los ochenta y presenta 5 modelos de gran variedad cromática y tejidos acolchados. Es la colección más atlética y deportiva, la que más fuerte apuesta por nuevos materiales y tonos.
Fotografía: Departamento de prensa Munich
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