No hace mucho un diario español ofrecía tres veces por semana abalorios para una pulsera a la que denominaron Alma. ¿Alma? ¿Cómo que Alma? Tenía entendido que ese tipo de pulseras, últimamente tan de moda, se llamaban Pandora. Y es que, como ya debéis saber a estas alturas, Pandora no es la pulsera, sinó la empresa que la comercializa. Junto con, dicho sea de paso, anillos, colgantes y pendientes de diseño exclusivo. Resumiendo, es una firma de joyería como cualquier otra, pero con un producto que está causando furor.
La “Pandora” original no es tan barata como para comprarla por fascículos. Ya sólo el precio del cordón puede oscilar entre los 22 y los 300 euros (aunque, quizás en un arranque de locura, juraría haver visto cordones de oro a la venta por centímetros que superaban los 1.000 euros). Los importes aumentan en función del material, algo que se cumple también en el caso de los abalorios. Así, la escala va desde el cuero, pasando por la plata y la plata con oro, hasta el oro de 14k.

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