Por
Daniela Ceccato, en 11 de Diciembre de 2008
¿Qué tienen en común Dita von Teese, Gwen Stefani y Natalia Oreiro? Las tres adoptaron la estética pin up, la cual se caracteriza por tener un cincuenta por ciento de sensualidad y otra mitad de ingenuidad. Son mujeres con curvas, que en vez de taparlas las ponen a la vista de todos, destacando lo mejor de su voluptuosidad, como senos y cola; y, por su puesto, todo su erotismo a flor de piel.
Se trata de féminas de gran belleza, que derrochan sensualidad sin la necesidad de estar desnuda, pero sí con ropa muy sugerente, a la vez de hacer poses muy pícaras. Estas damas lograron revolucionar el concepto de belleza, haciendo hincapié en la forma de moverse y mostrarse.
El término pin up nació en los Estados Unidos, allá por las décadas del cuarenta y del cincuenta del siglo pasado. En los comienzos eran señoritas producto del ingenio de ilustradores (como Alberto Vargas, George Petty, Charles Dana Gibson o John Willie, entre otros), las cuales siempre posaban de forma muy provocativa, ya sea estando de espaldas mirando hacia la cámara o recostadas con las piernas apoyadas sobre la pared, explayando de esta forma un extremo erotismo.
Eso sí, lo hacían con ropa, desde el uso de una osada lencería, así como de faldas cortas o de mini vestidos. De las pin up imaginarias, una de las más famosas es Betty Boop, el personaje creado por Max Fleischer, que hizo su aparición por 1930. Desde entonces ha gozado de una popularidad inusual.
El éxito de estas chicas animadas fue tal que lograron influir en muchos ámbitos, como el cine, la televisión, la publicidad, etc.; por ello, las pin ups se convirtieron en mujeres de carne y hueso, aunque hasta los setenta una mayoría lo fueron actrices de cine, después pasaron a serlo cantantes y modelos. De Beety Boop se pasó a los grandes símbolos eróticos de los años cincuenta, como Betty Page, Betty Grable, Marilyn Monroe o Greta Garbo.
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