Por
Daniela Ceccato, en 29 de Octubre de 2008
Así como Vogue es considerada la Biblia de la moda, Vanity Fair es tenida en cuenta como una de las revistas más influyentes de la cultura a nivel mundial. Nació en los Estados Unidos a comienzos del siglo XX, bajo las alas de Condé Nast Publications, una de las compañías editoriales más poderosas del globo.
Esta publicación, que traducida al español es Feria de la vanidad, abarca diferentes temas, como la cultura, la moda y la política, una conjunción que la ha consagrado como uno de los referentes de la historia de la sociedad, en principio, de la estadounidense; pero que ha repercutido con muchos de sus reportajes en otras culturas.
Todo comenzó cuando Condé Nast compró la revista de moda masculina llamada Dress en 1913, a la que pasó a llamar Dress and Vanity Fair, de la cual se publicaron cuatro ediciones ese año. En 1914, tras un breve tiempo sin publicar, se relanzó como Vanity Fair; y de esta manera Condé Nast comenzó a forjar un gran imperio en la industria editorial.
Se convirtió en una revista de gran popularidad, bajo el mando del editor Frank Crowninshield, a quien le siguió, en 1919, Robert Benchley. Éste se unió a Dorothy Parker (ex trabajadora de Vogue, también editada por Condé Nast), quien formó parte de los críticos de drama.
Después, contratado por Benchley, se incorporó Robert E. Sherwood (que después se convirtió en dramaturgo), y de esta manera se formó un trío influyente, que formaba parte del Algonquin Round Table, un destacado grupo de críticos y artistas que se reunía en el Hotel Algonguin.
Para comienzos de los años veinte, en 1923, llegaron a la revista los mejores escritores de la época, como Aldous Huxley, T. S. Eliot, Ferenc Molnár, Gertrude Stein y Djuna Barnes, quienes aparecieron en la edición de julio de ese año. Para 1925 a Vanity Fair le apareció una gran competencia, la revista The New Yorker, que también contaba con plumas importantísimas (Thomas Wolfe, T. S. Eliot y P. G. Wodehouse, etc.).
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