Las papilas gustativas se saturan luego del tercer bocado. Y quizás por esto, y para disfrutar al máximo el placer de la gastronomía, llegó el boom de los platos de gourmet, como una nueva forma de degustación de comidas originales, y muchas veces, tan originales como costosas.
A la hora de disfrutar de un plato único, se debe tener en cuenta para qué tipo de ocasión se lo requiere. Si sólo pretendemos deleitarnos en compañía de alguien más, será el momento de buscar el restaurante más exclusivo, que podrá ofrecer un servicio de alta calidad, orientado a los gustos más exigentes.

Pero si lo que queremos es organizar un agasajo o encuentro, debemos escoger alimentos que puedan servirse en cantidad, de una preparación no muy complicada, que permitan que todos los comensales se sientan especialmente bien atendidos.
En términos gastronómicos, para un buen catering podemos mencionar al fingerfood, una nueva variante que se trata de bocaditos fríos y calientes en porciones pequeñas de comida fusión, presentados de una forma creativa, pero que a su vez no dejan de ser nutritivos.
Esta nueva modalidad de los conocidos canapés, se aplica en el almuerzo o cena, es decir, representa una comida principal, y no solo un bocadillo. Algunos de los fingerfoods pueden ser las mini bruschettas de jamón serrano y tomate confitado, philo de quesos, batatitas crocantes con jamón ahumado, mini lemon pies, brochettes de frutas de estación, y otra infinidad de variedades.
Luego podemos mencionar platos que se adaptan según las diversas ocasiones, que pueden ser un cocktail, un menú informal o formal, fechas especiales y reuniones empresariales.
Si se trata de una reunión informal, por ejemplo, el servicio de catering contará con bocaditos variados fríos y calientes, pero también ofrecerá un plato principal adaptado para ser comido parado. Una de las delicatessen es el coulibiac de salmón, un plato caliente que incluye champiñones, arroz y espinacas envueltos en salsa de brioche con salsa de lima y vegetales tiernos.
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