Mata Hari ha logrado la fama con las grandes mentiras que ella decía de sí misma. Mujer de gran atracción, sobre su imagen se ha creado un halo de misterio, que incluso hoy, después de más de 90 años de muerta, despierta gran interés. Se forjó un destino como bailarina exótica, por lo que fue aclamada en París, en Berlín y en Montecarlo, y luego de perder su juventud se volvió una cortesana de lujo, pero con el tiempo se comprobó que era una mentirosa compulsiva, por lo que nadie supo realmente quién era. Se trató de una fémina que con su seducción atrajo a más de un militar (a los que amaba con profunda pasión), y llegó a convertirse en una espía, de medio pelo, que sacaba información que sólo ella se llevó a la tumba. Su mito nació cuando comenzó a contar historias fantásticas sobre su vida, como por ejemplo que era una princesa de Java que trabajaba como bailarina, y con la danza inició una carrera de amante-espía que la llevó a su cavarse su propia tumba.
Su nombre real era Margaretha Geertruida Zelle, nacida en Leeuwarden (Países Bajos) el 7 de agosto de 1876, siendo hija de un modesto sombrerero holandés y de una mujer de descendencia javanesa quien murió siendo muy joven. En 1895, en respuesta a un anuncio que solicitaba esposa, conoció a Rudolf John McLeod -un oficial holandés, alcohólico y frecuentador de los burdeles de Ámsterdam-, con quien se casó ese mismo año, teniendo ella apenas 19 de edad y su esposo 39. Tuvieron una hija, con la que se fueron a vivir a las Indias Orientales, donde obtuvo un enorme conocimiento de la cultura de ese continente. Sin embargo, la relación con su marido se terminó después de perder a su segundo hijo, Norman, quien murió envenenado (aparentemente por una niñera que se vengó de su marido, de la que no se supo nada más).
Volvió a Europa y en Holanda perdió el juicio sobre la custodia de su hija debido a los dichos de su marido, quien expuso que ella llevaba una libertina vida en la isla. De ahí se fue a París, con su sueño a cuestas de ser modelo de modistos, en lo cual no le fue nada bien. Pasó penurias económicas por lo que tuvo que rebuscársela para superar la pobreza. Es así que tiempo después regresó a esta ciudad, donde debido a sus rasgos exóticos y bellos se hizo pasar por una supuesta princesa de Java que trabajaba como bailarina. Allí llegó a protagonizar espectáculos de danza donde alcanzaba la desnudez de a poco, pero nunca de su torso (según ella, su marido le había arrancado un pezón en un acto de ira); y generó un gran revuelo, ya que muchos querían conseguir localidades en la primeras filas para verla de cerca. A la vez se convirtió en una cortesana de lujo, para así poder mantener el buen nivel de vida que había logrado. Tuvo romances secretos con numerosos funcionarios militares, políticos de alto nivel y con muchos hombres de la alta sociedad.
Ella misma se empezó a llamar Mata Hari, que quiere decir “Pupila de la Aurora”, y era ella quien fomen
taba su leyenda relatando su biografía de mil formas diferentes, hasta lograr que nadie supiera muy bien quién era. Cuando su juventud comenzó a ser una anécdota, ella se decantó por su labor de cortesana. En el momento en que estalló la Primera Guerra Mundial Mata Hari se encontraba en Berlín, siendo la amante del jefe de policía de la ciudad. Un poco más tarde lo fue de Kraemer, cónsul alemán en Ámsterdam y jefe del espionaje de su país. Éste último, pensó en ella para conseguir información de los militares franceses, Mata Hari aceptó y se convirtió en la agente H-21. Ambiciosa hasta la médula, se convirtió en agente doble, se ofreció en París al capitán Ladoux, quien estaba al frente del Servicio de Espionaje y Contraespionaje francés. Pero luego de un tiempo los servicios secretos franceses e ingleses comenzaron a sospechar que Mata Hari trabajaba para Alemania; hasta que pudieron confirmar sus sospechas, por lo que fue detenida por la policía francesa cuando regresó a París el 13 de febrero de 1917.
Fue condenada a muerte, y su ejecución se llevó a cabo el 15 de octubre de ese mismo año. Durante el proceso de su condena, la mujer declaró “Amo a los militares. Los he amado siempre y prefiero ser la amante de un oficial pobre que de un banquero rico”. La leyenda de su fallecimiento se basó en varias hipótesis, pero las que más fuerte han resonado a través de todos estos años han sido dos, una que afirma que no quiso usar venda y atadura, para mirar sin rencor a estos soldados, y la otra que dice que sólo llevaba puesto un abrigo de piel, del cual se despojó para persuadir a sus ejecutantes. Lo que sí es cierto, es que murió después de recibir 12 disparos. Su cuerpo, que no fue enterrado, se lo utilizó para las clases de anatomía de los estudiantes de medicina; esto sucedía, en aquella época, con los considerados criminales y ajusticiados. Su cabeza embalsamada (con el pelo teñido de rojo) permaneció en el Museo de Criminales de Francia hasta que en 1958 desapareció (al parecer robada por un admirador). Mata Hari murió a los 41 años, y se convirtió en un mito de seducción que todo lo podía, capaz de hacer cualquier cosa con tal de conseguir sus metas.

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