Hay diseñadores que han revolucionado la moda proponiendo nuevas formas de vestir, a la mujer sobre todo. Algunos, como Poiret, la liberaron del corsé, otros la dejaron mostrar sus piernas (como Mary Quant, creadora de la minifalda) y otros, como Yves Saint Lauren (creador del smoking femenino), vestir como un hombre. Pero hay otros, que simplemente (o complejamente) han revolucionado esta industria dándole a la ropa un uso multifacético.
Eso pasa con los creativos de esta época, que proponen ropa reusable, como bufandas que se transforman en vestidos, abrigos a los que se le sacan las mangas, pantalones que se convierten en shorts, vestidos (u otra prendas) reversibles, etc., etc. O los que, más comprometidos en un proceso creativo elevado, usan la tecnología para hacer una moda muy acorde a los nuevos tiempos.
Como la tecnología Dri-Fit, la cual ofrece libertad de movimiento, además de absorber o permitir evaporar la transpiración (la marca Nike, entre otras, la utiliza), o incluso, el advenimiento de las telas de plata y oro resistentes a las bacterias, un proyecto encarado por el colombiano Juan Hinostroza (con la ayuda de una diseñadora, Olivia Ong), investigador de la Universidad de Cornell, en los Estados Unidos.
Pero aquí conoceremos el provechoso trabajo del diseñador Hussein Chalayan, considerado a sí mismo turco-chipriota-inglés. Nació en Nicosia (capital de Chipre), en 1970; y hoy, con 38 años se ha convertido en uno de los creativos más revolucionarios del universo de la moda, con la creación del concepto de ropa animatrónica. ¿De qué se trata? Ya lo veremos.
En 1982 Hussein se fue a Londres, junto a su familia, donde recibió una gran influencia de esta ciudad, siempre vanguardista. Se graduó en la prestigiosa Central St. Martin’s School of Art en 1993, y como proyecto final presentó una colección de prendas de seda las cuales había enterrado para ver el proceso de descomposición. Desde entonces no paró de experimentar.
Es así que llegó a ser considerado mitad artista, mitad científico, ya que sus propuestas superan el diseño de moda. Con la creación de la ropa animatrónica (presentada con su colección Primavera/Verano 2007 en la Semana de la Moda de París), logró cautivar a todos los presentes, ya que traspasó todos los límites, debido a que la misma utiliza la tecnología ya sea para replegarse, estirarse o guardarse sólo apretando un botón. Y todo mientras se la lleva puesta.
Se trató de una línea de alta costura con la capacidad de “reconfigurarse”, lo que significa que ha podido cambiar tanto de textura como de color o forma, o incluso desaparecer, con la manipulación de, como se dijo arriba, apenas un botón. Un ejemplo de esto, fue un vestido que se guardó en el sombrero de una de las modelos que quedó desnuda.
Otra de sus presentaciones raras fue la colección otoño/invierno 2000, en la que exhibió vestidos de azúcar glassé los cuales las modelos se sacaban a martillazos; y hasta mostró mesas y sillas que se convertían en ropa (como se puede observar en la foto).
En definitiva, este concepto animatrónico hace referencia a prendas que se transforman gracias a ciertos mecanismos internos, que dan la posibilidad de que éstas se reconviertan mientras se las lleva puestas. Chalayan utiliza materiales poco convencionales -como cables, tubos, procesadores, varillas metálicas, entre otros- y lleva a cabo diseños cubistas.
Además, en sus trabajos se advierten las influencias de distintas disciplinas, como la arquitectura (admira el trabajo de los arquitectos Renzo Piano y Jean Nouvel, entre otros), la filosofía, la antropología, la ciencia y la tecnología, lo cual se comprueba en sus diseños inspirados en los aviones, que son sus vestidos abstractos, o la utilización de por ejemplo el plástico rígido para realizar algunas de sus piezas estrambóticas.
Asimismo, en sus diseños Chalayan plasma su ideología y hasta su propia historia personal, en la cual lo multicultural está muy presente. Vale destacar que este creativo también ha desarrollado colecciones más dentro de lo convencional, teniendo así un acercamiento al público masivo, las cuales también han sido muy bien recibidas por parte de la prensa especializada.
Los expertos consideran que su trabajo es minimalista y conceptual, y es así que, como otros colegas (como Agahta Ruiz de la Prada, Giorgio Armani, entre otros), expuso sus creaciones en varios museos, como el Institute of Contemporary Arts (Londres, 2003), el Victoria & Albert Museum (Londres, 2001), el Tate Modern (Londres, 2001) y el Musée de la Mode, Palais du Louvre (París, 1999), entre otros. También exhibió su obra en la 51 Bienal de Venecia (2005, representando a Turquía).
Por último, fue dos veces consagrado “British Designer of The Year” (Diseñador Británico del Año”, en 1999 y en 2000), nombrado Miembro de la Orden del Imperio Británico en junio de 2006 y es poseedor de de unas 20 colecciones, en las que su ingenio no ha tenido límites.
Según se puede leer en su propia web (donde además se pueden comprar las camisetas creadas por él) los videos de trabajo y obras conceptuales de Hussein Chalayan -que se encuentran influenciados por lo social, lo económico y la política ambiental-, son conceptualizados y dirigidos por él. En ellos ha utilizado técnicas de experimentación teatral con herramientas cinematográficas.
Algunos de estos proyectos artísticos han sido: Repose (2006, una instalación artística conceptual presentada en el Kunsthalle Mannheim Gallery, Alemania), Compassion Fatigue (2006, un vídeo producido junto a la Garanti Gallery de Estambul), Absent Presence (2005), Anaesthetics (2004), Temporal Meditations (2003), Place to Passage (2003), Afterwords (2000) y Echoform (1999).
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