Muchas han soñado con ser ella. Poderosa, sensual y drásticamente bella (a pesar de que grabados de la época hacían hincapié en su personalidad, avasallante, más que en su aspecto físico), Cleopatra supo encantar en el pasado pero también hasta pasados miles y miles de años. Es que desde que el cine la catapultó a la fama con una estética casi perfecta, encarnada por la bella Elizabeth Taylor, todas, y todos, hemos creído que Cleopatra era así. Con eternos ojos violetas, cabello negro azabache brilloso hasta dejar ciego a quien la mirase. Desde la publicidad hasta la misma moda se han basado en esa imagen para destacar a la mujer poderosamente atractiva a la vez que inteligente (no hay que olvidar el prejuicio siempre presente de que ser hermosa e inteligente es casi imposible). Sin embargo, en el año 2000 se hizo una muestra, en Roma, que ha revelado el verdadero rostro de Cleopatra. En el Palacio Rúspoli se han reunido 350 objetos arqueológicos sobre la reina egipcia, en la exposición llamada Cleopatra, Reina de Egipto. Esta muestra vino a desmitificar esa imagen, de preciosidad casi impoluta de esta mujer, la cual aparentemente destacó por su eficaz cerebro. Según comprueba esta exhibición, en realidad Cleopatra tenía el rostro ovalado, la nariz larga y los labios apenas caídos hacia abajo, lo cual le daba una expresión de gran poder. Esto también deja de lado aquella imagen de mujer con abundante pecho, largos cabellos, basada en una estatua fémina, expuesta en 1520 en el Vaticano, la cual se convirtió en modelo para muchos artistas hasta finales de 1800, descubriéndose que, en realidad, se trataba de la cretense Ariadna. Como conclusión, la exposición dejó claro la gran influencia que tuvo Cleopatra sobre Roma, y que ella fue una mujer moderna, muy hábil, que conocía muchos idiomas y sabía usar las más sofisticadas estrategias de la imagen. Además, según Plutarco, por su gran habilidad con los idiomas era usual que interviniera en discusiones diplomáticas, a la vez de haber sido una erudita en ciencias y estar siempre rodeaba de intelectuales.
Vale destacar antes que Cleopatra es el nombre de varias reinas de Egipto: la I, II, III (Evergetes), IV, V (Selene), VI, y la VII, siendo esta última la que consolidó su fama hasta varios siglos después. Se trata de la última reina egipcia, perteneciente a la dinastía de los Lágidas o Ptolomeos. Su reinado (51-30 a.C.) fue uno de los más famosos de la historia de Egipto, ya que ella supo con sus encantos, su seducción arrolladora y, obviamente, su inteligencia demostrar las grandes aptitudes que poseía como política. Nació en Alejandría en el año 69 a. C., siendo la hija de Ptolomeo XIII, de quien heredó el trono a los 17 años. Sin embargo, éste lo tuvo que compartir con su propio hermano, Ptolomeo XIV, con quien a su vez se tuvo que casar; reinando ambos entre los años 51 y 49, y ella sola entre 48 y 30. Al poco tiempo de haber asumido el poder, entre los dos hermanos y esposos comenzó una gran serie de conflictos, lo cual ocasionó que Cleopatra fuese destronada. Pero como la joven deseaba conquistar el poder ella sola, hizo todo lo posible para terminar con la vida de su hermano; no obstante, fue acusada por la corte de intentar matar al rey por lo que la joven reina tuvo que huir. Pero su suerte cambió cuando llegaron a Egipto las luchas civiles de Roma. Julio César fue a tierra egipcia persiguiendo a su enemigo Pompeyo, y tomó partido por Cleopatra en el conflicto con su hermano. Durante la llamada “Guerra Alejandrina” (48-47 a. C.) murieron tanto Pompeyo como Ptolomeo XIV.
Cleopatra volvió al Trono puesta por César, quien se había convertido en su amante (46 a. C.). Ambos permanecieron varios meses juntos y de esta relación nació un hijo llamado Cesarión. Después, César hizo casar a Cleopatra con otro de sus hermanos, Ptolomeo XV Filopátor (47-44), aún niño, haciéndoles compartir la corona. Tras el asesinato de César, Cleopatra VII se deshizo de su hermano; y al poco tiempo comenzó una apasionada relación con Marco Antonio, el sucesor de César, quien la hizo coronar en Alejandría. Con éste tuvo tres hijos: Alejandro, Tolomeo y Cleopatra. El cónsul Marco Antonio, luchaba por aquel entonces con Augusto por el poder (36 a. C.). Cleopatra y Antonio lograron imponer su fuerza en Oriente creando un nuevo reino helenístico, con el que fueron capaces de conquistar Armenia en el 34. A consecuencia estalló la “Guerra Ptolemaica” (32-30 a. C.), por la que Augusto llevó hasta Egipto su lucha contra Antonio. El enfrentamiento definitivo tuvo lugar en la batalla naval de Accio, en la cual Marco Antonio fue vencido por Octavio; de igual forma consiguió huir y refugiarse con Cleopatra en Alejandría. Sin embargo, cuando las tropas de Augusto tomaron la ciudad, Antonio se suicidó atravesándose con su espada, y Cleopatra hizo lo mismo pero haciéndose morder por un áspid (víbora muy venenosa, similar a la culebra común).

(La muerte de Cleopatra, por Reginald Arthur)
Es así que la vida y la trágica muerte de Cleopatra, y sobre todo sus grandes amores con los dos más grandes personajes romanos, Julio César y Marco Antonio, sirvieron de inspiración en todas las épocas a artistas de varias ramas, como la literatura, la pintura, la escultura y hasta el cine. De la primera, las obras más famosas han sido “Cleopatra y Marco Antonio” (1606) -de William Shakespeare-, “Todo por amor” (1678) -del autor teatral inglés John Dryden- y “César y Cleopatra” (1901) -de George Bernard Shaw-. En cuanto al mundo cinematográfico, ha sido la versión protagonizada por Elizabeth Taylor y el actor Richard Burton -en el papel de Marco Antonio-, llamada “Cleopatra”, la más célebre.

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1 Comentario en “Cleopatra: la mujer que muchas han deseado ser”
esta super interesante la pagina. felicidades