El diseñador puede ser, en ocasiones, el mejor amigo de la mujer. Sobretodo si puede entender sus deseos y más aún si tiene ese poder especial, de hacerla lucir esplendida y femenina potenciando sus cualidades y disimulando defectos.
Es el caso del diseñador argentino Benito Fernández, que a través de sus creaciones y estilos diversos, enamoró a celebridades y se afirmó en el mercado de la moda como buen conocedor de lo que una dama precisa para sentirse plena con la imagen que muestra a los demás.
El elegido por Máxima Zorreguieta afirma que las mujeres son poderosas, y que ha dedicado, con gusto, los últimos 20 años de su vida a vestirlas.

Valeria Mazza, Pampita, Dolores Barreiro y muchas figuras más, eligen sus prendas por la elegancia que brindan, en una compleja combinación de texturas y colores audaces, elementos que marcan su estilo.
Su nombre figura entre los altos componentes de la cultura de Ibero América. Según sus propias declaraciones, consiguió este exito gracias al trabajo constante y a estar en el lugar y en el momento indicado.
Fernández nació en 1960, el 27 de mayo, en Villa Urquiza, Buenos Aires. Su temprana vocación por la moda fue sutilmente restringida por los usos y costumbres de una época conservadora y llena de perjuicios. Es por ello que de joven, contrario a lo que se podía esperar de acuerdo a sus intereses reales, el modisto estudió cuatro años de derecho en la Universidad Católica Argentina, dejando ésta carrera a un lado, finalmente, para dedicarse a su verdadera vocación cuando sólo le quedaban ocho materias para recibirse. “Elegí hacer indumentaria cuando no existía como carrera, no había donde estudiar ni muchos referentes… Sabía lo que me gustaba, pero no tenia como canalizarlo”, contó en alguna oportunidad con cierta nostalgia.
Viajo a Francia y estudió en “Paris American Academy” una academia de mucho renombre que dio apertura a la creatividad del diseñador, al mismo tiempo que le planteaba una ambigüedad: mientras los maestros querían que diseñara con un estilo más alternativo y de vanguardia, su creatividad le inspiraba diseños que no se adaptaban en nada a los requeridos. Quizás fue en el curso que realizó en Florencia, Italia, en el lugar donde pudo despejar dudas, adquiriendo más conocimientos y darle forma a la estética propia del modisto.
De regreso a su Buenos aires natal, abrió un pequeño negocio, fue creciendo de a poco en los medios de prensa especializados, y sus desfiles en el atelier de la calle Arroyo comenzaron a conocerse. Pero la situación económica de Argentina del año 2001 hizo tambalear sus proyectos, viéndose así en la necesidad de instalar su boutique en la ciudad de Barcelona, donde pudo continuar desarrollándose.
Los momentos fundamentales de su explosión social fueron tres: cuando presentó al mundo, en el marco de un programa del Gobierno local, su colección Carrousel du Louvre en el año 1999, cuando diseño el vestido que la cuñada de Máxima Zorreguieta usó en la boda real, y cuando vistió a Pampita para su casamiento, del que todos hablaron.
Sus femeninas prendas, con un estilo bohemio y delicado sedujeron al público catalán, y luego esa aceptación se extendió a varios países, entre los cuales, figura Argentina: la modelo Carolina “Pampita” Ardohain lo escogió como diseñador de su vestido de novia. Y así, Benito Fernández, regresó a su país con un nombre más reconocido, para asentarse en un éxito en continuo crecimiento.
Con un concepto de belleza amplio, Benito Fernández señala que lo bello y lo feo no es un problema estético sino emocional. Si bien reconoce su miedo al ridículo, y marca con énfasis su desagrado por la ropa muy ajustada o exageradamente llamativa, puntualiza que el nunca eligió sobre la base de un canon específico. La innovación, que involucra en si un riesgo, es esencial para diferenciarse de los estilos clásicos y estáticos que suelen imponerse en el mundo de la moda.

Tal es así, que al clásico blazer se le puede dar un estilo personal, con un simple cambiar de los géneros usuales a un estampado más dinámico. El modisto cree que lo bello es subjetivo, y que el secreto esta en ser honesto con lo que él cree estético. Su tendencia a la búsqueda y actualización lo llevan a menudo por caminos poco convencionales, pero con el estilo delicado que le imprime a sus diseños. “En este trabajo es necesario rodearse de gente que trasmita cosas lindas, y con ese criterio elegí a mi productora, mis modelos y mis clientas, que son todas lindas en diferentes aspectos…Mi trasgresión como diseñador se basa en cambiar, pero dentro de mi lógica” destacó.
Fernández tiene la particularidad de que inspira mucha confianza en quienes lo eligen, por lo cual, el no solo diseña ropa si no que también brinda su asesoramiento personalizado a quienes lo requieren.
En cuanto al proceso de desarrollo de sus creaciones, el modisto tiene los conceptos bien diagramados. “Un nuevo proyecto lleva meses de creatividad y desarrollo. Me gustan las texturas diferentes, y por eso suelen ser las musas inspiradoras de mis colecciones. Luego, elijo la temática de la colección, y ahí si, cuando tengo todo esto elaborado, selecciono a las modelos y armo el show que representa el desfile” señala el diseñador que no pierde nunca el entusiasmo que tenía al comenzar su carrera.
Padre de dos hijos adolescentes, curioso de la moda adolescente y por momentos mediático, Fernández aborrece la ropa incómoda y muy ceñida. “Me agrada observar como se visten los jóvenes, porque como disponen de más tiempo, se cambian de atuendo 14 veces por día. Como la moda es la piel de la sociedad, las tendencias se perciben en lo cotidiano”, afirma convencido.

El diseñador tiene la ductilidad de adaptarse, año tras año, a lo que las mujeres buscan de la moda. Por ejemplo, al saber que las mujeres jóvenes no consumen alta costura, se despegó de ese concepto para adaptarse a un modelo más actual, menos formalizado, pero sin perder de vista su espíritu haciendo prendas masivas. Es así como juega en una delgada línea, para estar cerca de la gente joven, que, según él, es el segmento que genera tendencias.
Pero no deja de lado la elegancia de las señoras que también lo eligen, y se atreve incluso a opinar acerca del look de la presidenta de los argentinos. “Cristina Fernández de Kirchner genera tendencias en la moda. Sentencia sin miedo que ella rompió con el cliché que vincula poder con imagen masculina, y que le agradaría mucho diseñar para ella por ser una mujer con estilo actual que lleva muy bien el hecho de ser muy observada”.
Genuino y franco, las mujeres que acuden a él se entregan tranquilas en las manos de un verdadero artista de la moda.

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1 Comentario en “Benito Fernández: Innovación creativa con lógica propia”
Benito queria que si por favor me podrias enviar a mi mail “luu.rezzonico@hotmail.com la foto de Agustina Attias que uso para la fiesta de la revista GENTE que se realizo en el restort y casino de Punta del Este Conrad. O si bien me puedas mandar la pagina donde puedo ver el vestido completo. Muchas gracias y perdone por las molestias.